Bombshell (2019)

Bombshell-posterDesde su creación en 1996, el canal Fox News se fue posicionando como la principal fuente de información de la derecha en Estados Unidos, reforzando los prejuicios de sus fieles espectadores a través de contenido de discutible valor periodístico. Debido a los cuestionamientos éticos que se desprenden de su trabajo, puede ser un elemento riesgoso para la película Bombshell (El escándalo) de Jay Roach que todos sus personajes principales formen parte de ese entorno, sobre todo al tratar temas tan delicados como los abusos sexuales. Pero es precisamente su ambientación la que se convierte en uno de los atractivos de la obra, ya que permite transmitir la idea de que ese tipo de actos son reprochables sin importar quienes los realizan ni contra quien son perpetrados.

El contexto donde ocurren esos actos le entrega también una dimensión adicional al relato, a través de la cual el pensamiento imperante en ese tipo de círculos se complementa con las situaciones denunciadas por sus protagonistas. Así, por ejemplo, la cinta destaca el hecho de que el estallido narrado ocurrió durante las anteriores elecciones presidenciales estadounidenses, donde Donald Trump se alzó como la principal figura del Partido Republicano, reflejando en sus dichos y actuar una misoginia que era justificada e incluso celebrada por ciertos sectores de la colectividad. Fox News tuvo un rol importante como promotora de su pensamiento, y hasta el día de hoy constituye una gran aliada de su presidencia, ya que es el canal favorito de Trump y de sus seguidores.

En uno de los debates que realizó el Partido Republicano en 2015, la presentadora de noticias Megyn Kelly (Charlize Theron) fue una de las moderadoras de la jornada y aprovechó su rol para consultar al entonces candidato Trump sobre las expresiones machistas que utilizó para referirse a algunas mujeres. El episodio provoca la furia del empresario, quien después de eso la empieza a atacar por Twitter. Aunque Kelly recibe el apoyo de Roger Ailes (John Lithgow), presidente del canal, su defensa no pasa a ser más que palabras, ya que en el fondo a Fox News no le interesa enemistarse con Trump. De hecho, la forma en que operan sus programas de televisión refleja una forma de pensar que no se aleja mucho de los comentarios cuestionados por Kelly, debido a la cosificación con la que son tratadas sus trabajadoras, quienes deben transmitir una cierta imagen que resulte atractiva para los espectadores.

Detrás de la actitud de Ailes, que ocupa la apariencia de sus presentadoras para subir los índices de audiencia, se esconde una conducta mucho más peligrosa. Aprovechando el poder que tiene dentro del canal, incurrió en un actuar predatorio y abusivo, que afectó entre otras a la periodista Gretchen Carlson (Nicole Kidman), quien tras ser despedida presenta una demanda contra su jefe por acoso sexual. La noticia alborota el ambiente dentro de Fox News, donde la gran pregunta es si surgirán nuevas denuncias contra el presidente del canal. Sabemos como espectadores que existen otros casos de abusos, como el de la novata Kayla Pospisil (Margot Robbie), pero la lealtad que existe hacia Ailes de parte de algunos empleados y los posibles efectos negativos que deban experimentar las denunciantes dificultan que esos hechos sean revelados.

El guion fue escrito por Charles Randolph, quien ganó un premio Óscar por su trabajo para la película The Big Short (2015) de Adam McKay, también basada en hechos reales. Si en aquella película las explicaciones de la crisis económica de 2008 eran transmitidas rompiendo la cuarta pared, con escenas donde se le hablaba directamente a la audiencia, en Bombshell se recurre a la misma técnica para describir la manera en que funciona Fox News, la jerarquía que existe dentro de la empresa y el especial ambiente donde deben trabajar sus empleados. La información es útil para entender el entorno en el que se desarrolla el relato, y es difícil pensar en otra forma de explicar esas cosas de manera detallada, pero eso no impide sentir que el resultado es algo forzado en su afán por parecer irreverente, mientras que el tono ligero con el que son tratadas esas secuencias no coincide necesariamente con la seriedad utilizada más tarde en la película.

Como Adam McKay, el director de The Big Short, la carrera de Jay Roach estuvo ligada en un principio a las películas de comedia, específicamente a la franquicia de Austin Powers. Ha sido a través de las historias basadas en hechos reales que ambos lograron adentrarse en terrenos más serios, aunque manteniendo una cierta cuota lúdica, cuya intensidad depende de cada proyecto. Hay algo de eso en su nueva cinta, aunque cuando debe demostrar mayor solemnidad el director cumple con el desafío en sus respectivas secuencias, más allá de que el paso de un tono a otro no siempre sea tan fluido como pretende.

Una de las excusas que ocupa Ailes a lo largo de la cinta para cosificar a las mujeres es que la televisión es “un medio visual”, así que eso le permitiría determinar cuestiones como la apariencia física de sus presentadoras y el tipo de ropa que visten. Más que ser una conducta aislada dentro del ambiente en el que trabajan, sus abusos son mostrados como el exceso de algo que ya forma parte de esa industria, lo que explica que no sea el único involucrado en esos actos, y que cuando son denunciados reciba el apoyo de un importante número de personas. Las implicancias sociales de sus acciones son uno de los puntos más interesantes de la obra, ya que nos permite entender lo que ocurre dentro del contexto en el que están insertos los personajes.

Que la película se centre en las consecuencias de estos hechos la lleva a adoptar una posición clara ante los desafíos narrativos que surgen con una historia como esta. ¿Qué cosas es necesario mostrar y hasta qué punto? En Bombshell los abusos y el acoso de Ailes son referenciados de una manera más colateral, a través de los testimonios de sus víctimas, sin la necesidad de representarlos visualmente de forma tan explícita. La excepción ocurre con una escena donde participa el personaje de Margot Robbie, un momento que sirve para transmitir las sensaciones imperantes durante esos episodios, sin dobles lecturas, con un buen manejo de la tensión y la incomodidad. Esa escena es suficiente para transmitir la desigualdad de poder entre víctima y victimario, y su efectividad le otorga un mayor peso a la gravedad de las otras denuncias, sin caer en un exceso morboso.

Pese a que Ailes es un personaje importante dentro de la película, la verdadera atención de la obra está puesta sobre las mujeres. Todas ellas, no solo las tres protagonistas, ocupan un rol fundamental en la obra, a través de diversos papeles, incluso algunos de carácter negativo. Pueden ser, por ejemplo, las facilitadoras de las conductas del victimario, como la secretaria de Ailes, o personas que deciden ignorarlas o restarles importancia, como su esposa. Pero, así como se puede mostrar su lado más mezquino, también somos testigos de la solidaridad de género, aquella que permite que la denuncia de una víctima inspire a otras a sacar la voz, creando lazos a partir de sus experiencias compartidas.

La idea de responsabilidad, de proteger a los demás, también es explorada con la forma en que una denuncia puede ayudar a futuras víctimas a no sufrir lo mismo, deteniendo al perpetrador antes de que eso ocurra. Sin embargo, la manera en que esto es abordado por la cinta termina siendo demasiado evidente, con una escena entre los personajes de Theron y Robbie donde todo es deletreado para que no haya dudas acerca de lo que se está hablando. A veces, los temas desarrollados por una película resuenan más cuando brotan de forma natural de las situaciones, sin necesidad de explicar todo, dejando que el espectador complete los vacíos por sí mismo; sobre todo con un trabajo como Bombshell, que cuenta con el talento actoral necesario para transmitirlo a través de sus interpretaciones.

El buen trabajo del elenco reflota de vez en cuando, aprovechando las contadas ocasiones que el guion les proporciona. Estas oportunidades dependen de cada caso, ya que mientras Robbie posee un par de escenas donde debe demostrar más intensidad, ese tipo de espacios son más restringidos para el personaje de Kidman, que debe conformarse con una labor más acotada, basada en emular ciertos rasgos de la persona que interpreta. Esos elementos, sin embargo, son menos llamativos para quienes no vivimos en Estados Unidos, ya que no nos interesa tanto comparar el parecido entre el personaje y la persona real en la que está basada, prefiriendo en cambio ver cómo transmiten sus emociones. La película no ayuda demasiado con eso, ya que privilegia las ideas y temas del relato por sobre lo que sienten sus personajes, lo que se nota en el número de momentos donde se les permite detenerse y lidiar con lo que está ocurriendo.

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