Extraction (2020)

Extraction-posterAunque la película Extraction (Misión de rescate) está basada en una novela gráfica, pertenece al género del cine de acción, está protagonizada por Chris Hemsworth y cuenta con la participación de los hermanos Joe y Anthony Russo, no se trata de una cinta que forma parte del Universo Cinematográfico de Marvel. El heroísmo de su protagonista es algo más opaco que el de los Vengadores, y sus superpoderes no consisten en volar o controlar rayos, sino que en matar al mayor número de personas con la ayuda de balas, cuchillos y hasta herramientas de jardín. La conexión que la película tiene con el MCU, sin embargo, no termina con sus productores o protagonista, ya que el director, Sam Hargrave, también trabajó en esas obras, como doble de acción, coordinador de acrobacias y director de segunda unidad.

Su debut como director de largometrajes hace recordar el caso de Chad Stahelski y David Leitch, quienes también dieron el paso desde las escenas de riesgo a la dirección con su película John Wick (2014). Los trabajos que todos ellos han realizado como directores están, naturalmente, ligados a historias que exigen de un conocimiento especial sobre coreografías de peleas, caídas, golpes y persecuciones automovilísticas, ya que les permite demostrar su talento dentro de esas áreas. Por eso, no es extraño que en Extraction la acción tenga una predominancia sobre otros elementos del relato. No obstante, la pregunta que estas obras deben responder es si con eso basta para crear una cinta satisfactoria, ya que por mucho que los enfrentamientos entre los personajes estén bien hechos es necesario algo más para no convertirse en un mero portafolio profesional.

El guion de Joe Russo, basado en la novela gráfica Ciudad que hizo junto a su hermano Anthony y a Ande Parks, con ilustraciones de Fernando León González y Eric Skillman, traslada la historia desde Paraguay (Ciudad del Este) a Bangladés (Daca). Allí, un temido traficante de drogas llamado Amir Asif (Priyanshu Painyuli) mantiene secuestrado a Ovi (Rudhraksh Jaiswal), el hijo adolescente de un rival indio. A pesar de que la ciudad se encuentra custodiada por varios hombres armados, contando incluso con la colaboración de la policía y los militares, el equipo del mercenario australiano Tyler Rake (Chris Hemsworth) acepta la misión de rescatar al joven antes de que lo maten. Para el exsoldado, que se encuentra agobiado por los recuerdos de un pasado trágico, este tipo de trabajos no le resulta demasiado alarmante, ya que para él su propia muerte no parece ser un desenlace tan terrible. Pero hasta él se empieza a inquietar cuando el plan que habían diseñado se sale de control, debido a unos inconvenientes con el pago que debían recibir y a la inesperada aparición de Saju Rav (Randeep Hooda), un subalterno del padre de Ovi.

Si el trabajo de Stahelski y Leitch en John Wick sobresalía gracias a la construcción de un mundo atractivo, que funcionaba con reglas propias y creaba un interés por seguir conociéndolo, el caso de Extraction es más convencional y por lo tanto menos llamativo. El cambio en la ambientación de la historia, desde Sudamérica a Asia, no se siente como algo muy innovador, ya que la cinta no va más allá de lo superficial al momento de caracterizar a ese entorno; es decir, queda la sensación de que daba lo mismo donde transcurría la película. Esa impresión de estar ante algo simplemente correcto, que cumple con un estándar mínimo, pero no mucho más, se repite a lo largo del metraje, afectando al resultado final.

Hay un intento por darle algo de sustancia a la película, a través del tema de la paternidad que afecta a algunos personajes. Ya sea la perspectiva trágica por la pérdida de un ser querido, el miedo de que se cumpla una amenaza, la frialdad que los lazos biológicos no pueden suplir, o la fuerza de un nuevo vínculo afectivo, las figuras paternas son un elemento recurrente en la cinta. Hemsworth hace lo más que puede por darle un peso dramático a su personaje, el que se ve afectado en términos emocionales por el tipo de misión en la que está involucrado, debido a los constantes recordatorios de la fuente de su dolor, pero el material que le entrega el guion no tiene mucho de donde agarrarse.

Si bien Rake es un mercenario, los dilemas morales a los que se enfrenta son solo un inconveniente pasajero, y salvo una escena en la que participa un personaje interpretado por David Harbour, la película tampoco se detiene el tiempo suficiente en ellos. No existe, por ejemplo, el tipo de cuestionamientos (morales y de fórmulas narrativas) que se pueden ver en Sicario: Day of the Soldado (2018), otra cinta que involucra el secuestro de un personaje adolescente y que se desarrolla en el submundo del narcotráfico. Sam Hargrave y Joe Russo no son Stefano Sollima ni Taylor Sheridan, director y guionista de aquella película, respectivamente, así que los niveles de corrupción, nihilismo y violencia que vemos en Extraction no llegan a ser tan brutales como los de aquella obra.

Incluso si comparamos al director con personas que han tenido una experiencia profesional más asimilable, como Stahelski y Leitch, no se nota un toque personal tan evidente como el que ellos lograron con John Wick, cuya violencia estilizada era tan despiadada como brillante. En la mitad del metraje Hargrave construye un complejo plano secuencia que involucra peleas y una persecución en vehículo, algo que busca transmitir la intensidad del momento, además de las habilidades técnicas del cineasta. La secuencia es llamativa, con una cámara que sigue de forma persistente la acción, pero lo prolongado que es el plano y los trucos digitales ocupados para crear la ilusión de continuidad entre las diferentes tomas le restan algo de impacto, perdiendo esa tangibilidad y peso que se puede ver en una cinta como The Raid 2: Berandal (2014), donde Gareth Evans logró un ingenioso plano secuencia en medio de otra persecución.

Al final, las principales fortalezas de Extraction corresponden a aquellos aspectos relacionados con el anterior trabajo de Hargrave. Las escenas de riesgo y las secuencias de pelea se transforman en un importante motor para el relato, gracias a momentos que destacan el trabajo de los actores y los dobles de acrobacias, siguiendo además un estilo coherente, cercano al combate táctico. Pese a que no llegan a ser tan inventivas como las presentes en las otras películas que he mencionado, tienen el mérito de ser claras en su planteamiento, un requisito que lamentablemente no siempre se cumple en el cine de acción.

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