Avengers: Endgame (2019)

Avengers_Endgame-posterLo he señalado en otras reseñas sobre estas películas, pero no está de más repetirlo, porque es cierto. Lo que Marvel Studios ha hecho con su universo cinematográfico es una hazaña titánica, no solo en términos de los recursos manejados y las ganancias económicas obtenidas, sino también por la escala de la historia que han contado en el largo plazo a través de diversas cintas. El desarrollo de un estilo que conectara a sus trabajos y les diera una identidad común ha generado el surgimiento de la expresión algo despectiva de “fórmula Marvel”, pero el estudio no solo ha sabido ocuparla de manera efectiva, sino que definió sus principales elementos. Es cosa de ver otros intentos de universos cohesionados en franquicias diferentes para darse cuenta de que no es nada sencillo lograr que funcione.

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Avengers: Infinity War (2018)

Avengers_Infinity_War-posterLa primera gran hazaña de Marvel Studios fue utilizar personajes relativamente conocidos y convertirlos en nombres familiares incluso para aquellos que no leen cómics ni están interesados en superhéroes. A diferencia de su principal competencia, DC Comics, la editorial Marvel no contaba con figuras como Superman o Batman, que han formado parte fundamental de la cultura popular durante décadas. Si bien el Capitán América o Hulk eran conocidos hace 15 años, no lo eran al mismo nivel de esos otros personajes; fue gracias a su paso por el cine que adquirieron un nivel de popularidad similar al del panteón de DC. Y no solo eso, ya que las cintas creadas por el estudio demostraron que no bastaba con tener un material ampliamente conocido para alcanzar el éxito, algo que se nota al ver las dificultades que han tenido DC y Warner Bros. con su propio “universo extendido”.

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Ready Player One (2018)

Ready_Player_One-posterNo soy muy asiduo a leer libros justo antes de ver sus adaptaciones cinematográficas. Tiene que existir una razón muy poderosa para que lo haga. Este año, por ejemplo, ha sido una excepción, ya que van dos libros que he leído como preparación para alguna película. La primera fue The Disaster Artist (2017), cuyo libro ya tenía ganas de leer desde hace tiempo, siendo el estreno de la versión de James Franco una buena excusa para finalmente hacerlo. El segundo caso viene de parte de Ready Player One, pero no lo hice esperando encontrar un libro bueno, todo lo contrario. Lo que me motivó fue un morbo parecido al que me llevó a leer Fifty Shades of Grey: ver si el libro era tan deficiente como los párrafos sueltos que leí previamente.

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