Dunkirk (2017)

dunkirk-posterA lo largo de su carrera, el director Christopher Nolan se ha dedicado a contar historias que van difuminando los límites entre realidad y ficción. Ya sea a través de las identidades ocultas de sus personajes, elaborados giros en las tramas, espejismos o revelaciones, sus películas muestran cómo las ilusiones pueden ir creando su propia realidad. En su anterior obra, Interstellar (2014), llegó incluso al punto de curvar las reglas de la realidad misma, con un relato que lidiaba con las posibilidades del espacio-tiempo en nuestro universo. Por eso, llama la atención que con su cinta más reciente, Dunkirk (Dunkerque), el cineasta haya decidido basarse en la realidad más que en modificarla, narrando un hecho que ocurrió de verdad, algo novedoso dentro de su filmografía.

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Interstellar (2014)

Interstellar_film_poster¿Por qué hacemos viajes espaciales? ¿Qué nos mueve a abandonar este punto azul pálido, como lo describía Carl Sagan, para adentrarnos en el cosmos y visitar otros planetas? El cine ha entregado variadas respuestas, como las motivaciones de carácter económico (Alien, Total Recall, Moon); la curiosidad y el anhelo de poner a prueba nuestra tecnología (Le voyage dans la lune); la fascinación por encontrar vida fuera de este mundo (Contact); el deseo por descubrir nuestros orígenes (2001: A Space Odyssey, Prometheus); y la necesidad de proteger nuestro futuro (Armageddon, Red Planet, Wall-E, Sunshine). Interstellar (Interestelar), la nueva cinta del director Christopher Nolan, se encuentra dentro de este último grupo.

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Quimeras y espejismos en el cine de Christopher Nolan

“Todos los trucos de magia tienen tres partes o actos. La primera parte se llama ‘la promesa’. El mago nos muestra algo común: un mazo de cartas, un pájaro o una persona. Nos muestra este objeto. Quizás nos pida que lo examinemos para cerciorarnos que es efectivamente real, que no tiene alteraciones, que sea normal. Pero claro… probablemente no lo sea. El segundo acto se llama ‘la transformación’. El mago toma el objeto ordinario y lo hace realizar algo extraordinario. Ahora uno busca el secreto… pero no lo encontraremos, ya que no estamos mirando realmente. Queremos ser engañados, pero todavía no aplaudimos, ya que hacer desaparecer algo no es suficiente. Hay que traerlo de vuelta. Es por eso que cada truco de magia tiene un tercer acto, la parte más difícil, la parte que llamamos ‘prestidigitación’”.

Con esta narración parte The Prestige, película que gira en torno al ilusionismo y que es en sí misma un truco de magia. El director Christopher Nolan ha creado su filmografía a partir de la delgada línea que separa la realidad de la ficción, o más precisamente de la forma en que nosotros mismos podemos difuminar ese límite a través de las ilusiones. En The Prestige, dos magos están unidos por una rivalidad, luchando codo a codo por convertirse en los mejores ilusionistas del país. Sus objetivos no solo consisten en engañar al público que acude a sus espectáculos, sino también engañarse el uno al otro, desarrollando trucos de tal calidad que no puedan ser explicados ni resueltos por su respectivo rival.

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