Avengers: Endgame (2019)

Avengers_Endgame-posterLo he señalado en otras reseñas sobre estas películas, pero no está de más repetirlo, porque es cierto. Lo que Marvel Studios ha hecho con su universo cinematográfico es una hazaña titánica, no solo en términos de los recursos manejados y las ganancias económicas obtenidas, sino también por la escala de la historia que han contado en el largo plazo a través de diversas cintas. El desarrollo de un estilo que conectara a sus trabajos y les diera una identidad común ha generado el surgimiento de la expresión algo despectiva de “fórmula Marvel”, pero el estudio no solo ha sabido ocuparla de manera efectiva, sino que definió sus principales elementos. Es cosa de ver otros intentos de universos cohesionados en franquicias diferentes para darse cuenta de que no es nada sencillo lograr que funcione.

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Avengers: Infinity War (2018)

Avengers_Infinity_War-posterLa primera gran hazaña de Marvel Studios fue utilizar personajes relativamente conocidos y convertirlos en nombres familiares incluso para aquellos que no leen cómics ni están interesados en superhéroes. A diferencia de su principal competencia, DC Comics, la editorial Marvel no contaba con figuras como Superman o Batman, que han formado parte fundamental de la cultura popular durante décadas. Si bien el Capitán América o Hulk eran conocidos hace 15 años, no lo eran al mismo nivel de esos otros personajes; fue gracias a su paso por el cine que adquirieron un nivel de popularidad similar al del panteón de DC. Y no solo eso, ya que las cintas creadas por el estudio demostraron que no bastaba con tener un material ampliamente conocido para alcanzar el éxito, algo que se nota al ver las dificultades que han tenido DC y Warner Bros. con su propio “universo extendido”.

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Black Panther (2018)

Black_Panther-posterUno de los aspectos que caracterizó a la editorial Marvel y la diferenció de su competencia es la manera en que sus personajes podían servir como un puente con lo que ocurría en el mundo real, creando un diálogo interesante entre situaciones ficticias y circunstancias verídicas. Así, por ejemplo, la marginalidad a la que eran sometidos personajes como los X-Men permitía asimilarlos a otros grupos discriminados dentro de la sociedad. Este tipo de simbolismo también se extendió a superhéroes de raza negra, como Luke Cage, cuyas habilidades le permitían ser inmune a las armas de fuego, un aspecto que cobra una gran significación si se piensa que íconos del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos murieron producto de las balas, o la forma en que la brutalidad policial ha cobrado víctimas de esa raza a lo largo de los años.

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