Midsommar (2019)

Midsommar-posterEl largometraje debut de Ari Aster, Hereditary (2018), llamó la atención no solo por su buena calidad, sino también por la seguridad que demostraba el director con el manejo del lenguaje cinematográfico y las decisiones artísticas que tomó durante su producción. La obra pertenece al género del cine de terror, pero en vez de recurrir a sustos concretos, a impactos pasajeros, utilizaba una fuerte atmósfera que extendía la tensión a lo largo del metraje, creando algo que se alejaba del tipo de historias al que nos tiene acostumbrado el cine comercial. Con su segunda película, Midsommar (Midsommar: El terror no espera a la noche), estrenada solo un año después, sus intentos por crear algo distintivo, que funcione por sus propias reglas, van incluso más allá.

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Sing Street (2016)

Sing_Street-posterLa música ha sido parte fundamental de los tres primeros largometrajes de John Carney. El director, que fue bajista de la banda irlandesa The Frames, debutó con un inesperado éxito gracias a su película Once (2007), la que ganó un premio Óscar en la categoría de mejor canción original, fue nominada a un Grammy gracias a su banda sonora e incluso fue adaptada a un musical de Broadway. Con su siguiente cinta, Begin Again (2013), Carney tuvo la posibilidad de trabajar con actores más conocidos, como Keira Knightley y Mark Ruffalo, aunque manteniendo a la música como el eje central de su historia. Ahora, de vuelta en Irlanda, el director decidió finalizar este tríptico cinematográfico con Sing Street, la que además posee algunos elementos autobiográficos.

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Macbeth (2015)

Macbeth_2015-posterPara algunas personas puede resultar intimidante hacer una adaptación cinematográfica de Macbeth de William Shakespeare, una obra que se ha convertido en parte fundamental de la cultura occidental. La tarea incluso ha sido emprendida en el pasado por cineastas de la talla de Orson Welles, Akira Kurosawa y Roman Polanski, así que las comparaciones con esas versiones serán algo inevitable. Pero estos desafíos no preocuparon al director australiano Justin Kurzel, quien con solo un largometraje a su haber tuvo la audacia de intentar su propia aproximación a la obra. Además de trabajar con un material tan respetado, esta película le otorgó la posibilidad de ocupar una escala mayor a la que estaba acostumbrado, siendo su esfuerzo reconocido en la pasada edición del festival de Cannes donde la cinta compitió por la Palma de Oro.

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