Toy Story 4 (2019)

Toy_Story_4-posterUna de las ideas que el estudio de animación Pixar ha cultivado a lo largo de los años es que la historia narrada es lo más importante en cada uno de sus proyectos, y si esta no funciona en la etapa de preproducción entonces no vale la pena continuar con una obra solo por la obligación de terminar algo ya iniciado. Esa, al menos, es la noción que la compañía se ha encargado de instalar como parte de su propia mística, perfilándose como un lugar donde el arte está antes de lo comercial. Pero con películas que requieren tanto tiempo y recursos, recibiendo a cambio enormes ingresos en la taquilla, la importancia del dinero no puede ser ignorada, y por lo mismo surgieron varias dudas cuando se anunció el estreno de una cuarta película de la saga de Toy Story, sobre todo después de una tercera entrega que había creado un gran desenlace para esos personajes.

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The Disaster Artist (2017)

The_Disaster_Artist-posterMientras la mayoría de las películas malas produce rechazo, existe un selecto grupo dentro de ellas que  provocan una fascinación hipnótica. La impresión inicial que surge al verlas, producto de una sorprendente baja calidad, da paso al deseo por saber más sobre la obra, a una especie de obsesión. Eso es precisamente lo que ocurre con The Room (2003), la que alguna vez fue denominada “la Citizen Kane de las películas malas”, y que con el pasar del tiempo se transformó en una película de culto. Aunque su estreno en cines fue desastroso en términos comerciales, la película fue adquiriendo mayor popularidad gracias a un efectivo boca a boca, llamando incluso la atención de los actores James Franco y Seth Rogen, quienes decidieron hacer la cinta The Disaster Artist (The Disaster Artist: Obra maestra), sobre la filmación de ese particular proyecto.

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Tomorrowland (2015)

Tomorrowland_posterUno de los aspectos que se pueden notar en la filmografía de Brad Bird, tanto en The Iron Giant (1999) como en The Incredibles (2004), es la pasión que demuestra el director por el denominado retrofuturismo. Consiste en la manera en que épocas pasadas se imaginaban cómo sería el futuro, utilizando para esto la tecnología y la estética que existía en aquel entonces como punto de referencia. Así, cada una de estas concepciones iba variando según la década a la que pertenecía, convirtiéndose en expresiones que reflejaban el sentimiento de un determinado tiempo y lugar. Vertientes como el dieselpunk y el steampunk forman parte del género. En su nueva película, Tomorrowland, el cineasta vuelve a explorar este tema a una escala mayor que la de sus trabajos previos.

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