Avengers: Infinity War (2018)

Avengers_Infinity_War-posterLa primera gran hazaña de Marvel Studios fue utilizar personajes relativamente conocidos y convertirlos en nombres familiares incluso para aquellos que no leen cómics ni están interesados en superhéroes. A diferencia de su principal competencia, DC Comics, la editorial Marvel no contaba con figuras como Superman o Batman, que han formado parte fundamental de la cultura popular durante décadas. Si bien el Capitán América o Hulk eran conocidos hace 15 años, no lo eran al mismo nivel de esos otros personajes; fue gracias a su paso por el cine que adquirieron un nivel de popularidad similar al del panteón de DC. Y no solo eso, ya que las cintas creadas por el estudio demostraron que no bastaba con tener un material ampliamente conocido para alcanzar el éxito, algo que se nota al ver las dificultades que han tenido DC y Warner Bros. con su propio “universo extendido”.

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Ready Player One (2018)

Ready_Player_One-posterNo soy muy asiduo a leer libros justo antes de ver sus adaptaciones cinematográficas. Tiene que existir una razón muy poderosa para que lo haga. Este año, por ejemplo, ha sido una excepción, ya que van dos libros que he leído como preparación para alguna película. La primera fue The Disaster Artist (2017), cuyo libro ya tenía ganas de leer desde hace tiempo, siendo el estreno de la versión de James Franco una buena excusa para finalmente hacerlo. El segundo caso viene de parte de Ready Player One, pero no lo hice esperando encontrar un libro bueno, todo lo contrario. Lo que me motivó fue un morbo parecido al que me llevó a leer Fifty Shades of Grey: ver si el libro era tan deficiente como los párrafos sueltos que leí previamente.

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Black Panther (2018)

Black_Panther-posterUno de los aspectos que caracterizó a la editorial Marvel y la diferenció de su competencia es la manera en que sus personajes podían servir como un puente con lo que ocurría en el mundo real, creando un diálogo interesante entre situaciones ficticias y circunstancias verídicas. Así, por ejemplo, la marginalidad a la que eran sometidos personajes como los X-Men permitía asimilarlos a otros grupos discriminados dentro de la sociedad. Este tipo de simbolismo también se extendió a superhéroes de raza negra, como Luke Cage, cuyas habilidades le permitían ser inmune a las armas de fuego, un aspecto que cobra una gran significación si se piensa que íconos del movimiento por los derechos civiles en Estados Unidos murieron producto de las balas, o la forma en que la brutalidad policial ha cobrado víctimas de esa raza a lo largo de los años.

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