Once Upon a Time… in Hollywood (2019)

Once_Upon_a_Time_in_Hollywood-posterAunque se asume que los buenos directores de cine deben tener una pasión por el medio en el que se desenvuelven, Quentin Tarantino ha transformado la cinefilia en uno de sus rasgos característicos. Es conocida la historia de su trabajo en un videoclub cuando era joven, lo que le permitió saciar un voraz apetito por las películas, accediendo a obras poco conocidas y desarrollando un conocimiento casi enciclopédico de diferentes títulos y nombres. Su erudición cinematográfica se reflejó luego en sus propias cintas, donde creó múltiples guiños, homenajes, referencias, reinterpretaciones, adaptaciones o robos (dependiendo de cómo uno lo quiera ver) de las más variadas fuentes.

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Knock Knock (2015)

Knock_Knock-posterAdemás de otorgarle popularidad al director Eli Roth, la película Hostel (2005) sirvió como base para el nacimiento de un nuevo –y controvertido- subgénero del cine de terror, el denominado torture porn. Se trata de películas que muestran a personajes sometidos a tratos inhumanos, con un alto grado de crueldad, y donde los elementos sexuales también están presentes, ya sea en escenas donde se muestran desnudos o en la sensación general que producen estas obras, creando una especie de fascinación morbosa en el espectador. En su nuevo trabajo, Knock Knock (Knock Knock: Seducción fatal), el director parece regresar a este concepto, aunque lo hace desde una perspectiva más literal. La tortura no es tan gráfica como en sus películas anteriores, pero los aspectos violentos todavía están ahí, y el sexo pasa a ocupar el gran foco de atención, tanto así que su premisa parece sacada de una cinta pornográfica.

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Aftershock (2013)

ImageEl cine chileno no ha sido desarrollado en su totalidad. Es cierto que en los últimos años se han estrenado películas que han tenido un buen pasar por festivales a lo largo del mundo, pero la cinematografía de un país no solo consiste en dramas que exploran el día a día de algún personaje complejo y perturbado. Los países necesitan además desarrollar su cine de género, las grandes producciones, el cine palomitero. Directores como Ernesto Díaz Espinoza, Pablo Illanes o Jorge Olguín han intentado crear películas que apuntan a esto, pero aún se trata de un área poco explorada en el cine nacional. Es por eso que llama la atención el esfuerzo de Nicolás López por crear una película que mezcla el cine de catástrofe y el de terror, con miras a dar vida a algo que el director llama “Chilewood”.

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