Glass (2019)

glass-posterLos giros en la trama, es decir, las sorpresas que buscan descolocar a los espectadores al final de las películas, se convirtieron en un rasgo característico en la carrera del director M. Night Shyamalan, tanto así que pasaron a ser un verdadero cliché al momentos de hablar de sus trabajos. En su anterior cinta, Split (2016), nuevamente recurrió a esta herramienta, pero lo hizo de una manera novedosa, conectando aquella obra con otra de sus películas, Unbreakable (2000), haciendo que ambas transcurrieran en el mismo universo. Era la primera vez que el director hacía una secuela de alguna de sus obras, y lo hizo de tal forma que no nos avisó hasta antes de los créditos finales.

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Split (2016)

Split-posterEn su momento de máxima popularidad, el director M. Night Shyamalan fue apodado por la revista Newsweek como el nuevo Steven Spielberg. A la fecha de esa publicación, su filmografía incluía éxitos como The Sixth Sense (1999) y Signs (2002), por lo que el entusiasmo por su futuro era comprensible. Sin embargo, una serie de traspiés, tanto críticos como comerciales, lo relegaron a un segundo plano, y su nombre, que había sido años atrás motivo suficiente para llevar a la gente al cine, ahora era evitado. Obligado a tener que trabajar con presupuestos más restringidos, Shyamalan estrenó The Visit (2015), una película de metraje encontrado que pese a sus irregularidades demostraba una mejora en la calidad de sus obras, algo que es confirmado por su nuevo trabajo, Split (Fragmentado).

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The Visit (2015)

The_Visit-posterPocos directores han tenido un debut tan prometedor y un traspié tan desastroso como el de M. Night Shyamalan. Con el estreno de The Sixth Sense (1999), su nombre se convirtió en sinónimo de admiración para los fanáticos de los thrillers, y la vuelta de tuerca que ocurre al final del metraje lo posicionó dentro de la cultura popular como un cineasta que juega con la mente de los espectadores y es capaz de sorprenderlos cuando menos lo esperan. En su siguiente trabajo, Unbreakable (2000), logró un muy buen acercamiento al cine de superhéroes, viéndolo desde una perspectiva diferente, mientras que con Signs (2002) su popularidad creció aún más. Sin embargo, la calidad de sus películas comenzó a decaer durante los años posteriores y los mismos elementos que habían caracterizado su estilo se convirtieron en las armas que los críticos ocuparon para atacarlo.

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