Silence (2016)

Silence-posterLlama la atención que un director de la talla de Martin Scorsese, cuyos trabajos forman parte fundamental del cine estadounidense de la segunda mitad del siglo XX, haya esperado tanto tiempo para hacer una película porque no se sentía lo suficientemente seguro de enfrentar el desafío. Cuando le recomendaron la novela Silence de Shūsaku Endō, tras el estreno de su controversial película The Last Temptation of Christ (1988), el director supo de inmediato que  quería adaptarla al cine, pero aún no tenía clara la perspectiva desde la cual lo haría. Debieron pasar más de 25 años para que Scorsese finalmente comenzara a filmarla, algo que ocurrió, según él, gracias a un cambio en la forma en que él mismo veía el mundo y su relación con la espiritualidad.

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Life Itself (2014)

Life_Itself_doc_posterSi hubiera que escoger a los mejores críticos de cine de Estados Unidos, las elecciones de los especialistas irían por nombres como Pauline Kael, Andrew Sarris o Jonathan Rosenbaum. Otros como Roger Ebert quedarían en un segundo plano, ya que a diferencia de los recién mencionados, sus escritos no estaban tan ligados al ámbito académico, sino que a lo popular. Es esta cercanía que tenía Ebert a las masas lo que generó anticuerpos con algunos de sus colegas. Pero es precisamente su facilidad para transmitir sus ideas lo que lo convierte en un gran crítico, ya que era capaz de explicar de forma simple lo que funcionaba o no con una película, de acercar ciertos elementos complejos a la mayoría de las personas.

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The Wolf of Wall Street (2013)

ImageDe forma similar a Woody Allen, el director Matin Scorsese no ha pasado por un buen período durante los últimos años. Si bien ha hecho buenas películas como The Aviator (2004) o The Departed (2006), están lejos del nivel que demostró décadas atrás. Incluso cuando ganó su esquivo Óscar como mejor director por The Departed, varios críticos reconocieron que era una obra menor dentro de su gran filmografía, por lo que el premio se limitó a saldar una deuda que se arrastraba hacía años. Pero como pasó con Allen, jamás se debe subestimar a los grandes cineastas, quienes en cualquier momento pueden hacer que el público recuerde por qué forman parte del Olimpo del cine mundial.

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