Paper Towns (2015)

Paper_Towns-posterSi hay algo que reconocerle a John Green, es que se trata de un autor que tiene algo que decir. Es común ver en sus obras guiños al mundo de la literatura, la música, el cine o la historia, lo que coincide con la faceta de educador que ha ido cultivando a lo largo de los años. Al ver la película Paper Towns (Ciudades de papel), la segunda adaptación cinematográfica de uno de sus libros, es casi seguro que uno terminará aprendiendo algo que desconocía; incluso su título contribuye a esto, ya que se trata de un término que hace referencia a las ciudades ficticias que los cartógrafos añaden a sus mapas para saber si alguien ha plagiado su trabajo. Las obras de Green poseen además reflexiones o tocan ciertos temas más profundos, lo que impide tratarlas de meros productos superficiales.

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Palo Alto (2013)

Palo_Alto_posterLa familia de Francis Ford Coppola ha estado íntimamente ligada al mundo del cine. Pero con el patriarca haciendo bodrios como Twixt (2011), lo mejor es centrar nuestra atención en los miembros más jóvenes del clan. Sofia, por ejemplo, ha dirigido películas como The Virgin Suicides (1999) y Lost in Translation (2003), llegando a ganar un premio Óscar por el guion de la segunda. Roman ha colaborado con Wes Anderson escribiendo las cintas The Darjeeling Limited (2007) y Moonrise Kingdom (2012), desempeñándose paralelamente como director de videos musicales. La nueva integrante de esta dinastía cinematográfica es Gia Coppola, nieta de Francis Ford, quien estrenó su primer largometraje, Palo Alto.

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The Fault in Our Stars (2014)

Fault_in_our_starsEsta película ha sido tildada por algunas personas como manipuladora. ¿Pero qué significa realmente esa acusación? Si se le está reprochando usar una historia y unos personajes para obtener una respuesta determinada de los espectadores, entonces deberíamos culpar a todas las películas por buscar lo mismo. El cine tiene por objeto crear la ilusión de realidad, haciendo que la audiencia se interese por los personajes que están en la pantalla, sufriendo o disfrutando junto a ellos. Alfred Hitchcock fue apodado el “maestro del suspenso” precisamente por su capacidad para manipular, ya que conocía los mecanismos precisos que generaban una respuesta del público.

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