1917 (2019)

1917-posterEn Dunkirk (2017), su película ambientada durante la Segunda Guerra Mundial, el director Christopher Nolan jugó con la idea del tiempo a través de tres narraciones que se iban entrelazando y transcurrían con diferentes ritmos. El tiempo también es un factor importante para Sam Mendes, cuya nueva cinta, 1917, ocurre en la Primera Guerra Mundial, pero mientras Nolan recurría a un montaje que intercalaba sus diferentes momentos, haciendo que el salto de uno a otro fuese notorio y forme parte del desarrollo del relato, en esta otra obra el enfoque es distinto. Tratando de construir la ilusión de que estamos ante dos extensos planos secuencia, los múltiples cortes que construyen el relato tratan de pasar desapercibidos para el espectador, como si la acción avanzara de manera ininterrumpida, tarea que fue lograda gracias al trabajo del editor Lee Smith, que participó en ambas películas.

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Spectre (2015)

Spectre_posterAlgo que ha caracterizado a la versión más reciente de la saga de James Bond, protagonizada por Daniel Craig, es el énfasis que se le da a los efectos que tiene la actividad del personaje en él mismo. Esto no solo se puede ver en el desgaste físico que sufre durante las peleas, lo que le ha otorgado una necesaria cuota de vulnerabilidad, sino también en aspectos más personales. Una de las preguntas que se plantean estas películas es cómo un estilo de vida que involucra estar siempre alerta, sin un lugar fijo donde vivir, expuesto a un peligro constante, puede afectar a alguien, lo que incluso ha llevado al espía en más de una ocasión a considerar la opción de adoptar otro camino. La visión idealizada del protagonista como alguien infalible es reemplazada por una donde se enfrenta constantemente a dudas, no siempre teniendo el control de la situación, lo que al final de cuentas lo hace más humano.

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Bridge of Spies (2015)

Bridge_of_Spies_posterDurante las más de cuatro décadas que duró la Guerra Fría, el número de víctimas fatales directas fue muy bajo en comparación a otros conflictos bélicos. Y es que en aquella guerra las armas a disposición de las partes no eran ocupadas para atacarse entre sí, sino que se mantenían al alcance de la mano, como una advertencia de lo que podría ocurrir. La destrucción que podían provocar las armas termonucleares era tan grande que lo que caracterizó a este conflicto fue un sentimiento de anticipación, de incertidumbre, creando una paranoia que se extendió a los diversos sectores de la sociedad. Debido a eso, la principal herramienta que tenían los bloques involucrados no eran las bombas ni las balas, sino que la información, algo que es retratado en Bridge of Spies (Puente de espías), la nueva película de Steven Spielberg.

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