J’ai perdu mon corps (2019)

J'ai_perdu_mon_corps-posterA veces, cuando nos habituamos a una manera de contar historias, podemos caer en la impresión errada de que esa es la única opción que existe. Es algo que puede ocurrir con la animación, que en el cine ha estado muy ligada a obras de carácter familiar, pero cuyas posibilidades van mucho más allá de esa particular visión. Incluso la animación para adultos queda de vez en cuando restringida a un determinado tipo de tono con elementos cómicos, así que la aparición de cintas como la francesa J’ai perdu mon corps (I Lost My Body; Perdí mi cuerpo) sirve para recordarnos que estamos ante una técnica -no un género- capaz de cosas más variadas, a través de la valentía para experimentar estilísticamente y correr riesgos.

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Call Me by Your Name (2017)

Call_Me_by_Your_Name-posterHay películas que tratan a la ambientación de sus historias no como un mero elemento accidental del relato, sino como algo que es capaz de entregarle un espíritu propio, una atmósfera distintiva a la obra. Esto no solo se nota en historias de corte fantástico, que transcurren en lugares exóticos o que narran hechos inusuales, sino también en aquellas cintas que tienen un enfoque más realista. La combinación de elementos como el diseño de producción, la fotografía, la banda sonora, va dando forma a sensaciones bien definidas, que nos transportan a ese lugar y época determinados. Es lo que ocurre, por ejemplo, con un título como Carol (2015) de Todd Haynes, donde se transmite la melancolía de la historia narrada a través del lenguaje cinematográfico.

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