Ingrid Goes West (2017)

Ingrid_Goes_West-posterAlgo interesante que ha generado internet, y específicamente aplicaciones como Instagram, es la capacidad para que cualquier persona pueda convertirse en una celebridad. Si bien antes existían barreras que superar, las que eran controladas por estudios de cine, compañías discográficas o agencias de modelos, hoy en día la fama puede ser alcanzada por personas de los lugares más variados. Ni siquiera el talento artístico –o la ilusión de tenerlo- es necesario en la actualidad, algo que se puede ver en la figura de los influencers, personas que acumulan cientos de miles de seguidores e importantes ganancias económicas gracias a su agudeza para inclinar la opinión o los gustos de los demás, lo que es aprovechado por marcas comerciales para pagarles a cambio de promocionar sus productos.

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Everybody Wants Some!! (2016)

everybody_wants_some-posterLa anterior película Richard Linklater, la celebrada Boyhood (2014), sigue a su protagonista durante la mayor parte de su infancia, terminando cuando el joven entra a la universidad. En Everybody Wants Some!!, su nuevo trabajo, el director hace una especie de continuación de aquel viaje, pese a que se trata de otro personaje y está ambientada tres décadas antes. Puede que en términos concretos ambas cintas no tengan muchas similitudes, debido a las épocas en la que transcurren y a las circunstancias específicas que las rodean, pero en su espíritu existe un vínculo que las une y permite relacionarlas entre sí. Si en la anterior obra veíamos la transición de la niñez a la adultez, en esta somos testigos de los primeros pasos de independencia de su protagonista, de una persona que comienza a crear sus propias reglas.

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22 Jump Street (2014)

22_Jump_Street_PosterLa creencia de que las segundas partes nunca son buenas se ha convertido casi en un mantra en el mundo del cine. Si bien es cierto que hay notables excepciones, éstas no alcanzan a desvirtuar la regla general de que la mayoría de las veces las secuelas no logran alcanzar la calidad de la primera película. Esto es especialmente cierto en el género de la comedia, donde los ejemplos de buenas segundas partes son todavía más escasos. Es por eso que una cinta como 22 Jump Street (Comando especial 2) destaca tanto, ya que no solo se convierte en una secuela que alcanza el nivel de la primera cinta, sino que también logra expandir una premisa que ya parecía difícil de tragar con el estreno de la anterior película.

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